Miedo a lo desconocido · Cinco días
Día 05
Manos abiertas
“Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.”
Filipenses 4:6–7
Reflexión
La ansiedad aprieta; la oración abre la mano. Lo que se presenta a Dios deja de cargarse a solas, y la paz monta guardia donde antes daba vueltas el control.
Ora
Señor, aquí está todo lo que he venido sosteniendo con el puño cerrado. Lo presento, con nombre, concreto y con gratitud, y pido la paz que guarda lo que yo no puedo.
Amén.
Declara
Lo que entrego a Dios ya no lo cargo solo.
Práctica de hoy
Convierte tu mayor «¿y si...?» de hoy en una petición concreta y agradecida: orada una vez, no repasada todo el día.
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